
Mi hija acaba de profetizar el fin del mundo
Sarita siempre contó con una habilidad verbal excelsa, a los tres años su vocabulario era impresionante y a los cuatro ya hablaba con perfecta claridad, más o menos a esa edad que comenzó a decir cosas… inquietantes.
Si lo pensaban un poco, todo empezó una vez que dijo “lloverá” un mañana de perfecto sol, obviamente sus padres no consideraron necesario llevar paraguas y regresaron completamente empapados del supermercado.
“La vecina no se cayó” dijo una vez sin apartar los ojos de su libro de colorear, sus padres la miraron extrañados pero creyeron que era sólo un comentario al azar.
Más tarde, cuando Margarita Colín vino por azúcar, la madre de Sara cuestionó los moretones en su brazo, pero Marge sólo le recordó lo torpe que solía ser y que la limpieza de primavera no se haría sola.
Una semana pasó hasta que la noticia del feminicidio de Marge a manos del hombre que le juró amor eterno sacudió a todo el vecindario.
Los padres de Sarita comenzaron a tomar más en serio los comentarios de su hija, especialmente los que no tenían un contexto claro.
“El bebé de tía Pera es una niña” atinó a decir una tarde, y su madre volvió a agregar al carrito virtual un conjunto rosa, aún faltaban cinco semanas para el ultrasonido de su hermana, pero Sarita acertaba con una exactitud tenebrosa.
El día de la fiesta de revelación dijo “Santi no tendrá una hermanita”, su madre la miró extrañada “pero , dijiste que era una niña” “sí, pero ya no está aquí” apuntó mientras jugaba con el listón de su suéter.
Su madre se congeló, llamó de inmediato a su hermana, y en efecto, ni siquiera pudo contestar el teléfono, contestó su esposo, Esperanza era un mar de llanto, esa mañana despertó y no pudo sentir el movimiento de la bebé, en el hospital sólo obtuvieron palabras de pésame.
Los meses pasaron en un sopor difícil de digerir para toda la familia, Sarita apenas había podido jugar con su primo, así que cuando se vieron él le preguntó inquieto “¿algún día tendré un hermanito?”
“No” le respondió ella, tan fría como era su costumbre, “pero yo tampoco”, completó, “los bebés no nacerán nunca más”.
Santi rompió en un chillido ronco y corrió a acusar a su prima.
Los padres de Sarita quisieron regañarla por su insensibilidad pero sabían que algo estaba pasando, la zozobra creció cuando la niña sentenció “la lluvia es roja, no habrá un mañana”.
"Sarita"
Escrito Vonnei_Castillo
Criaturas que leen, este martes lluvioso les traigo un cuentito ¿Qué harían ustedes si un niño les dice una profecía así? ¿Le creerían o pensarías que son imaginaciones infantiles?