
UNED muestra como las mujeres lideran organizaciones narco en Costa Rica
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Creo que hay que señalar algunas cuestiones que se obtienen al leer la nota que no le van a gustar a las mujeres...
- Las mujeres como agentes activas, no solo "víctimas"
El estudio confirma que algunas mujeres no solo ocupan posiciones subordinadas dentro del crimen organizado, sino que también toman decisiones, organizan operaciones y ejercen autoridad en contextos altamente violentos. Esto contradice directamente la narrativa victimista que las presenta exclusivamente como arrastradas o manipuladas por hombres.
- El liderazgo es real y calculado
La misma investigadora Karla Salazar reconoce que algunas mujeres alcanzan cierto nivel de liderazgo en estructuras familiares y de mediana escala con estrategias más calculadas y menos violentas. Que el método sea menos violento no elimina la responsabilidad; al contrario, evidencia mayor deliberación y planificación.
- Los mismos roles operativos que los hombres
Las mujeres cumplen roles similares a los hombres dentro de las organizaciones criminales: campanas, vendedoras terminales, administradoras y gerentes de zona. Ejercer los mismos roles operativos implica las mismas responsabilidades penales y morales.
- La exclusión social explica, pero NO exime
En la nota se señala que muchas trayectorias delictivas están vinculadas con contextos de exclusión social, violencia, precariedad laboral, maternidad temprana y limitadas oportunidades educativas. Estas condiciones son factores explicativos legítimos, pero su uso como escudo absoluto de responsabilidad resulta problemático porque los hombres en idénticas condiciones de pobreza y exclusión no reciben el mismo tratamiento en el discurso público.
- La propia nota reconoce la CONTRADICCIÓN
La investigadora concluye que la participación femenina en el crimen organizado no puede desligarse de las situaciones de victimización y vulnerabilidad que enfrentan, pero también hay casos en los que las mujeres son agentes activas que ejercen poder y liderazgo. O sea, el propio estudio admite que la postura victimista es insuficiente para explicar la totalidad del fenómeno.
- Cifras que desmienten la marginalidad del fenómeno
Se señala que en 2024 había 1.351 mujeres en conflicto con la ley, de las cuales el 40,5% enfrentaban procesos por delitos contra la Ley de Psicotrópicos. No se trata de casos aislados o excepcionales, es una participación masiva y sostenida que difícilmente puede atribuirse únicamente a coerción externa.
- El "enfoque de género" como posible distorsión del análisis
El estudio recomienda políticas públicas con enfoque de género para reinserción y prevención. Pero, aplicar ese filtro de forma exclusiva corre el riesgo de evadir o suavizar la responsabilidad individual bajo categorías estructurales, generando un estándar diferenciado donde la mujer delincuente merece más comprensión sistémica que el hombre en igual situación.
El valor del estudio está precisamente en lo que sus propios datos incomodan: las mujeres dentro del crimen organizado no son solo víctimas del sistema, sino en muchos casos son TOMADORAS ACTIVAS DE DECISIONES con plena conciencia de las consecuencias. Reconocer esto no niega las desigualdades estructurales que afectan tanto a hombres como mujeres; simplemente exige que la RESPONSABILIDAD penal y moral se aplique con el mismo criterio independientemente del sexo/género.