
"Los pueblos que no defienden lo suyo, terminan siendo inquilinos en su propio país." -Juanito Mora
Cuando las sombras del expansionismo se acercaban a Centroamérica y Estados Unidos pretendía convertir nuestras tierras en un simple peón de poderes externos, el valiente patriota Juanito Mora se puso al frente de campesinos, artesanos y trabajadores costarricenses para defender la dignidad nacional. No pidió privilegios ni buscó gloria personal: entregó su fortuna y finalmente también su vida por la patria.
Hoy Costa Rica se enfrenta a nuevas formas de presión e influencia extranjera. Estados Unidos continúa intentando dictar el rumbo de nuestros países, intervenir en nuestras decisiones y moldear nuestra política según intereses ajenos a nuestros pueblos. ¿Acaso nos olvidamos de quiénes fueron y siguen siendo los filibusteros?
Israel se suma a esa lista, perpetrador de masacre y genocidio, ahora inmiscuyéndose en los asuntos de Costa Rica y comprando nuestro país y nuestros gobernantes, manchando el nombre de Costa Rica en el proceso. ¿Qué pasó con ser libres y no siervos menguados?
Una patria verdaderamente libre no se arrodilla ante nadie, no vende a su pueblo al mejor postor y mucho menos renuncia al derecho de decidir su propio destino. Reflexionemos sobre estas palabras y lo que significa realmente ser una patria libre.