








La vejez o la tercera etapa de vida, no solo para el león sino para todas las especies las cuales logran llegar hasta su vejez, es una etapa sin duda compleja. Una etapa en la cual demanda para algunos depender del otro, como por ejemplo animales como las cebras, las jirafas, un rinoceronte, un búfalo del Cabo, o cualquier otro ungulado o mamífero que al llegar a esta edad pueden vivir junto a los suyos a diferencia del León. Es por eso que vamos a mencionar las dos vías principales en cuanto a cómo los leones que hasta este punto sobreviven culminan con su vida hasta estas alturas de la lucha por la supervivencia.
[[Parte 3: La inevitable decadencia del Rey]]
Hasta este punto, una vez cumplidos los primeros siete años de vida, todo comienza a encasillarse en dos posibles caminos, los cuales son los más comunes por excelencia en cuanto al destino de estos animales. Como adelantábamos anteriormente, las leonas, además de vivir más que los machos, son indiscutiblemente el núcleo de las manadas; al vivir en grupo, tienen mayores posibilidades de supervivencia al acompañarse entre ellas durante toda su vida. El león macho no goza de esta facilidad, pues dependerá exclusivamente de cómo estructure su camino o de qué manera se apropie de una manada tras alcanzar su madurez, arrebatándole a otro líder lo que le pertenece.
Generalmente, su destino es sobrevivir durante un largo o breve periodo al mando de dicho grupo hasta que llegue otro macho dominante con la misma intención. En ese sentido, el león es un animal que debe buscar forzadamente las formas de subsistir sin más facilidades que la estrategia y la fuerza bruta. Cuando logra darle dirección a su vida gracias a la experiencia, el conocimiento y la paciencia que su madre le entregó en la juventud, la existencia se vuelve una cuestión de aprovechar las oportunidades. El macho intenta asentar su suerte en una manada estable que le brinde las facilidades para procrear su propio linaje, resolviendo así ese impulso biológico que surge como una necesidad latente y, de paso, asegurando un lugar para comer, proteger y descansar a gusto como un rey.
Claramente, al superar los siete años, aumentan los intentos de otros por apropiarse de lo que le pertenece. A esta edad, no todos los leones poseen una manada: algunos aún conviven en coaliciones buscando un territorio, otros mantienen una hermandad que lidera un grupo modesto, y otros están completamente solos, muriendo por desnutrición, por heridas de batalla que les pasaron la cuenta o por enfermedades parasitarias tras consumir presas contaminadas. No obstante, lo más común a esta altura de la vida es tener que defender el territorio que lideran, ya sea en compañía o en solitario. La rutina de vigilancia de los límites, delimitados por marcas de orina y profundos arañazos en el suelo, debe ser constante para demostrar presencia.
Cuando otros leones interesados cruzan estos límites, el líder debe defender lo suyo; las probabilidades de éxito dependen de la cantidad de individuos involucrados y la diferencia de edad. No siempre los jóvenes vencen a los veteranos, pero si el león pierde el combate, es despojado automáticamente de su rango. Si el vencedor decide no terminar con su vida en el acto, lo hará mediante una persecución que alejará al antiguo rey para siempre. En caso de ser exiliado, al viejo león le espera la soledad absoluta mientras sana sus heridas, a menos que consiga un nuevo territorio, algo poco probable. Generalmente, aquellos que no logran fallecer cómodamente junto a la manada que protegieron terminan como vagabundos nómadas, deambulando sin rumbo fijo y siendo ahuyentados por otros líderes o incluso superados por hienas, las cuales pueden acabar con un león si atacan en número suficiente.
Al pasar los siete años, el cuerpo ya no responde con la misma agudeza. Los leones se vuelven más lentos y el pelaje comienza a mostrar signos de empobrecimiento. La melena pierde textura y volumen, apareciendo incluso zonas de calvicie en la parte superior de la frente y detrás de las orejas, de forma similar al ser humano. Las marcas de batallas pasadas se vuelven más evidentes; la piel envejece y los antiguos arañazos se tornan más notorios.
La tranquilidad solo se consigue cuando el líder logra mantenerse estable en el poder y es sostenido por las leonas mientras aún le quede disposición para defenderlas. La leona matriarca entiende esto y demuestra su fidelidad hacia aquel macho ya debilitado por el tiempo hasta que finalmente fallece. Se han documentado casos en parques de Sudáfrica donde las leonas luchan a la par de su líder contra invasores; en otros casos, por conveniencia reproductiva, se le deja luchar solo. Si las hembras aún están disponibles para ser fecundadas, un león joven resulta biológicamente más conveniente que uno anciano. Aunque parezca cruel, es parte de su biología y de su oscuro orden social, que incluye el infanticidio de cachorros ajenos para asegurar el nuevo linaje.
A pesar de sus limitaciones, los leones viejos suelen ser luchadores feroces. A menudo dan lecciones de supervivencia a jóvenes inexpertos que subestimaron la sabiduría y la estrategia del veterano. Así culmina la existencia de uno de los felinos más magníficos: el más sociable de todos, el único que vive en sistemas jerárquicos y el único que cumple con la etiqueta de "padre presente", pues a diferencia de otros felinos donde el macho se retira tras el apareamiento, el león permanece para proteger a su grupo. Por su parte, las leonas llevan un estilo de vida sutilmente más pacífico en cuanto a enfrentamientos con su propia especie. Aunque esto no las hace privilegiadas, ya que la estructura de la manada depende de su esfuerzo, tienen mayores facilidades para sobrevivir en este ecosistema demandante. Si bien pueden ser subordinadas del macho por estrategia, la tasa de mortalidad de hembras a manos de machos es significativamente menor que la de machos contra machos. Las leonas viven tranquilas cuando cuentan con protección, alimento y un lugar con sombra para refugiarse del intenso calor estival, además de una fuente de agua cercana y un líder fuerte que sustente sus necesidades de apareamiento y proteja a sus cachorros mientras ellas los ayudan a crecer sanos y salvos.
~ hasta aquí finalmente llega la aventura vista desde una perspectiva de documental cómo es la vida de estos grandes felinos, seguramente más adelante podrán apreciar esta misma estructura para un ejemplo de otros felinos igual de impresionantes que el león, puedes comentar y darme tu opinión sobre qué opinas en cuanto a la vida de este animal, y sí también el formato te ha gustado me lo puedes hacer saber sin ningún problema, si Existe algún error o Existe algún detalle el cual debiese de añadirse y que se ha olvidado, también puedes comentarlo, gracias por leer hasta aquí 🦁 ~.