r/relatoseroticosfotos
A mi novio le encanta verme en ropa de oficina. Vestidos, faltas, medias y tacones... Esas cosas le provocan una erección que toca quitársela a sentones.
Para aprobar el examen el Profe me pone condiciones
Como la mayoría de las colegialas, yo casi no estudiaba, me la pasaba echando relajo con mis compañeras. Lo que yo no sabía, es que las muy perras, se iban a estudiar después del relajo, menos yo.
Por lo regular, durante los exámenes, sufría yo porque luego las malditas no me dejaban copiar o no me mandaban las respuestas.
Y así era mi triste vida escolar hasta que un buen día, empecé a recibir mensajes misteriosos de alguien desconocido, donde me aseguraban que me podrían ayudar a pasar los exámenes sin mayor problema.
Las primeras veces no le di mayor importancia, y ni siquiera me tomaba la molestia de responder.
El problema empezó cuando ya se acercaban exámenes de final de semestre y mi promedio no me daba para aprobar ni siquiera con trabajos extras, así que, de muy mala gana, empecé a responder los mensajes solicitando más información, ya que ahora sí que en verdad me urgía aprobar.
A mí lo que más me preocupaba de todo esto, era primero, que mis papas se enteraran, segundo, que, si me cobraban, pues de donde iba yo a poder pagar.
Así que, cuando llego el momento de resolver esa situación, yo ingenuamente le pregunte al desconocido que cuanto me iba a cobrar por facilitarme la información de los exámenes.
El desconocido únicamente me envió una pequeña nota diciendo, no te preocupes, ya estas aprobada, solo necesitas hacerme un pequeño favor.
Únicamente me envió una fotografía de un pene enorme. Yo me quedé sorprendida, un tanto desconcertada. ¿Cómo que ya estoy aprobada? ¿Y cómo que nomás se requiere de un pequeño favor? ¿Pues de que se trata todo esto? Me preguntaba a mí misma, sin aun llegar a comprender que iba esto.
Así que le respondí el mensaje al desconocido pidiéndole más información y que me explicara con exactitud que esperaba el de mí a cambio de aprobar mis exámenes.
Nuevamente una corta nota diciendo, solo quiero esto. Y nuevamente una fotografía de lo más explícita donde aparecía únicamente la cara de una chica chupándole el pene. Ahora sí que me empecé a preocupar. ¿Tendría que chuparle el pene a ese desconocido a cambio de aprobar los exámenes finales?
De pronto, algo llamo mi atención de la fotografía, así que la observe con mayor detenimiento. Dios mío, que sorpresa, pero si es la puta del salón, la que siempre saca buenas calificaciones y ni siquiera la vemos que estudie.
De repente, como que todo empezó a verse claro y yo empecé a comprender todo. Ese wey ha de ser el director, de otro modo, nadie podría meterles mano a las calificaciones. Entonces lo comprendí todo perfectamente.
Hijo de puta, pensé todita encabronada, así es como chantajea a las alumnas de mi cole para aprobar. Es un maldito. Decía para mí misma. Pero luego, más tarde, ya más calmada, seguí mirando la foto y muy en el fondo de mí, como que no se me hacía ya tan mala la idea, además de que ese pene se veía de verdad bien cachondo y puede que hasta supiera rico, pensaba en silencio.
Al imaginarme tener dentro de mi boca esa vergota, como que ya no me parecía tan mala la idea y hasta me empecé a excitar y podría jurar que hasta me moje un poco nomas de imaginarme esas escenas. Así que fue que entonces tomé la decisión y le escribí al desconocido que aceptaba su propuesta.
El hombre se notó de lo más entusiasmado y me agradeció con bastante alegría esa sabia decisión, como según él decía. Así que quedamos de vernos el siguiente fin de semana en algún lugar discreto.
Llego el día de la cita, el hombre paso por mí en su auto en el lugar y hora acordados. Apenas me subí, el hombre se bajó los pantalones y me mostro su tremendo instrumento. Yo me quede helada, no es lo mismo una foto que verlo en persona, o sea en vivo. Les juro que en ese momento no pude evitar que se me hiciera agua la boca y yo la verdad, ni tiempo tuve de disimular lo que me provocaba esa belleza tan cerca de mí.
No tengas pena, me decía en tono comprensivo, es normal, a todas les causa esa misma impresión, decía socarronamente el pervertido.
Así que me coloqué de rodillas sobre el asiento del auto y empecé a disfrutar de esa maravilla. El hombre aprovecho mi postura y sin más me empezó a meter mano entre las piernas, acariciando mis muslos, acariciando mis nalgas, metiendo dedo en mi sexo, en ese momento me sentí todita avergonzada ya que el hombre de inmediato se dio cuenta de lo tremendamente mojada que ya estaba yo y el wey solo sonreía triunfal.
Cuando él se da cuenta de que yo ya estoy a mil, a punto de explotar, me dice con voz pervertida que si yo quería que nos fuéramos al hotel para estar más cómodos.
En verdad que el hombre era un experto, sabia bien como manipular a las colegialas, especialmente a las putitas calientes como yo. Así que, con la boca toda llena de verga, lo miré con mi ya famosa miradita de borreguita tierna e inocente y solamente pude decirle…chi.
Rápidamente, el hombre se acomodó los pantalones y enfilo rumbo al motel, que casualmente había uno ahí cerquita. El muy degenerado tenía todo muy bien planeado a la perfección. Él sabía perfectamente que hacer con nosotras y como tratarnos para ponernos a mil y que no fuera posible ya negarnos a ir a coger. Es más, yo hasta podría jurar que más de una colegiala, incluyéndome a mí, hasta le suplicaría que le metiera la verga, así el, aparentemente se zafaba de la responsabilidad, ya que las zorras putitas éramos las que nos ofrecíamos, tenía todo súper bien calculado el muy maldito.
En mi caso, yo ya quería llegar al hotel y sentir todita esa enorme verga dentro de mí, así me había puesto el muy pervertido.
Nada más llegando, yo solita me encuere todita rápidamente y me lance sobre el para seguirle chupando su enorme verga, en verdad que era increíble, grande, gruesa, y lo mejor bien cabezona, para delicia de nosotras las colegialas. Continúe dándome gusto durante un buen rato, saboreando y disfrutando lo máximo de ese enorme pedazo de carme caliente, palpitando dentro de mi boca.
Para cuando el degenerado me pide que me ponga en cuatro, de inmediato me coloque en posición de puta perra, esperando ansiosamente recibir esa enorme verga dentro de mi sexo., el cual ya escurría a chorros, de lo caliente que yo ya estaba.
Así que no le costó nadita metérmela todita de un solo empujón arrancándome gemidos y suspiros de excitación y lujuria. Al sentir como se me iba toda hasta dentro su enorme verga, yo ya loca de excitación, me empecé a mover rápidamente, llena de lujuria, sintiendo como se me iba hasta el fondo con cada empujón que me daba.
En esas condiciones, yo ya no tarde nadita en darme tremenda venida soltando jugos con tan tremendo orgasmo que me había hecho sacar el pervertido vergon.
Yo quede toda inmóvil y desmadejada recostada sobre la cama como un vil trapo escurriendo jugos, así que, cuando el hombre me lubrica y me la deja ir todita entera por el culo, yo no proteste, pero ni tantito, solo exclame lanzando un gemido de placer y satisfacción.
Así me estuvo cogiendo por detrás hasta que logro terminarse dentro de mi dejándome todita llena de su espesa y abundante leche caliente.
Nos quedamos tumbados un buen rato, el encima de mí teniéndome todavía ensartada por el culo. No terminaba yo de reposar de tan tremenda verguiza que el muy condenado me había puesto, cuando de repente, ese escucho un tronido, un fuerte golpe que le daban a la puerta, partiéndola en tres pedazos, y para mi sorpresa, vergüenza y humillación, entraron varios uniformados apuntando sus armas al pervertido degenerado ordenándole tirarse al suelo al tiempo que le colocaban las esposas para controlarlo.
Yo no tenía ni la menor idea de lo que estaba pasando, apenas atine a taparme un poco con la sabana, dejando a la vista de los polis mucho de mis encantos, lo que, en ese momento, era lo que menos me importaba.
No salía yo de mi sorpresa, cuando los uniformados se llevan al pervertido dejando solo al tipo que parecía ser el jefe, tal vez el Comandante, algo así. Yo me eche a llorar muerta de miedo, sin poder lograr todavía alcanzar a comprender lo que estaba pasando, ya que todo había ocurrido en tan solo unos instantes.
El hombre, un tipo enorme, grande fuerte musculoso, muy atractivo, con tremendo bulto que se le notaba dentro del pantalón…esperen, esperen, la historia no va por ahí, por un instante me deje llevar por la fuerte personalidad del comandante, que en verdad imponía.
Sin embargo, el hombre me empezó a hablar con una tierna voz, casi paternal, tratando de tranquilizarme y consolarme, diciéndome que no me preocupara, que ya todo estaba bien.
Me explicaba que el pervertido ya tenía varias denuncias en su haber por parte de las Colegialas y que hacía tiempo andaban tras su pista, solo necesitaban atraparlo con las manos en la masa, como dicen ellos, es decir, metiéndome la verga.
Así que, continuaba diciendo amablemente, gracias a usted, hemos logrado atraparlo y le aseguro que de esta no se escapa, me decía, pasándome un brazo por los hombros de manera casi paternal, como tratando de darme confianza y seguridad.
En efecto, el buen hombre logro tranquilizarme y al verme ya un poco más calmada, me dijo, señorita, ya solo faltaría que usted me explique con todo detalle lo que paso entre ustedes desde el principio para asentarlo en el acta de denuncia y al fin poderlo procesar.
Así que yo le empecé a contar todo desde el principio, desde que me llegaron los primeros mensajes, lo de las fotos, como se me hizo agua la boca al verle su tremenda verga…. Ah no eso no le dije.
Como me cito y me hizo chuparle la verga en su auto y como con sus tremendos manoseos logro ponerme loca de caliente y así fue como yo acepte venirnos a coger al motel.
Ah, entiendo me decía el comandante, relamiéndose los labios al verme semidesnuda, tapada apenas con la sabana. A ver señorita, ¿me podría usted explicar con más detalle cómo fue que el hombre la obligo a chupársela en el auto?
Yo trataba de explicarle al comandante, que nomás de subirnos al auto él se bajó los pantalones y me la enseño todita. El hombre, rápidamente se puso de pie, se bajó los pantalones y se sacó su enorme verga. Así como me paso con el profe, igualito yo me quede mirándolo sombrada, nomás de mirarle el tremendo vergon que se cargaba, grande, grueso y cabezón. Muy a mi pesar, se me empezó a hacer agua la boca y yo terriblemente avergonzada, me puse todita colorada y empecé a respirar con dificultad. Peor aun cuando el Comandante nota como los pezones se me ponen parados y de lo más duros. Yo me quería morir de la vergüenza.
Pero el Comandante siguió hablándome con voz suave, dulce, en tono paternal, diciéndome, entiendo señorita, entonces usted ¿que hizo, me podría explicar con detalle? Yo apenas si podía levantar la vista, su enorme verga se empezaba a parar y a ponerse dura. Yo empezaba a excitarme, así que se la tomé y sin más me la metí a la boca.
Que dios me perdone, pero que tremenda verga se cargaba el Comandante, al sentir su carne gruesa, dura y caliente, palpitando dentro de mi boca, en ese momento yo me perdí, me entregue totalmente a disfrutarla, muy dentro de mi pensaba, que tal vez no habría otra oportunidad de gozar algo así, y entonces le ofrecí una de mis mejores faenas.
El comandante nomas suspiraba, gemía y se estremecía, ya me tenía tomada de la cabeza y me la jalaba hacia él, haciendo que me atragantara. Entiendo señorita, ahora explíqueme que más paso entre ustedes.
Al momento en que le dije como me dio tan tremenda dedeada a punto de orgasmo, el amable Comandante me acomodo de rodillas sobre la cama y sin sacarme la verga de la boca me empezó a dedear el sexo tremendamente, haciéndome jadear, suspirar y estremecer. En un instante, el buen hombre ya me tenía a mil, al borde del orgasmo, totalmente excitada y escurriendo jugos.
Y ¿qué más paso señorita? Le explique que cuando el profe me tenía ya súper caliente, me pidió venirnos al hotel a lo cual yo acepte de inmediato, ya que yo ya no podía con tan tremenda calentura.
Ah entiendo, decía el comandante, y una vez acá que sucedió, señorita, me preguntaba amablemente. Yo ya completamente excitada, a duras penas me podía contener así que le pedí que ya me la metiera, que me moría de ganas por sentirla toda dentro de mí.
El buen Comandante me pregunto si eso había pasado o yo se lo estaba pidiendo a él. Bueno señor, le respondí babeando, presa de excitación, eso así ocurrió y en verdad, se lo estoy pidiendo a usted, se lo suplico, tenga piedad de mí.
El buen hombre, de inmediato me puso en cuatro de perrita y sin más, me la metió todita, yo pegue un grito de excitación, placer y lujuria, al sentir esa enorme verga como me iba penetrando hasta el fondo de mi sexo. Yo ya no me pude aguantar más, y me empecé a mover como loca perdida, hasta lograr venirme tremendo, soltando jugos a lo bestia en unos tremendos orgasmos abundante e incontenibles. Este buen hombre sí que sabía cómo darle placer y sacarle orgasmos a una puta como yo.
Lo demás ya ni me dio tiempo ni tuve que explicarle nada más, de pronto me saco la verga del sexo y me la metió todita por el culo, haciéndome respingar y suspirar llena de gusto, placer, lujuria y excitación.
No mamen amigos Lectores, que buena verga la del Comandante este y que buena cogida me estaba dando por el culo. Yo ya me sentía en el paraíso, así todita ensartada como me tenía, yo ni me podía meter con tan tremendo vergon dentro que hasta me topaba las entrañas a cada empujón que me daba.
La cosa ya no duro mucho, tanto el como yo nos dimos tremenda venida que caímos tumbados sobre la cama, el recostado sobre mí con su tremenda verga todavía ensartada dentro y yo totalmente desmadejada respirando súper agitada tratando de recomponerme.
Así fue que me quede dormida toda desmadejada botada como un trapo. Al despertar, mi macho se había ido, perdón, quise decir, el Comandante.
Que tal les parece? Saludos, no olviden comentar. Me gusta leer sus comentarios.