Las 3 Reencarnaciones de Paleto Reaves
7-14 y 0/4 en triples el Game 6 contra Rockets.
3-16 y 0/5 en triples el Game 1 contra OKC.
Paleto Reaves estaba en la habitación del hotel, sofocado de hacer el amor con Mary Jane, que se llamaba en realidad Ana Margaritte, pero como fan de Spiderman, le había puesto ese mote. Él mismo se veía un Spiderman, el Paletoman, un tío humilde de Newark, Arkansas, el lugar desde el que Philip Roth escribió algunas de las más trascendentales novelas de su generación.
En la cama, retozando con una hebra de yerba en su boca, ya que se llevaba siempre un puñado en un bote de cristal en los viajes para no añorar sus maizales y a Gertrude, su vaca favorita a la que ordeñó desde los 11 años, le llega una llamada de su representante.
Gracias a tus 31 puntos contra OKC en el Game 2, hay opciones de cerrar el trato ya, Austin. La gerencia de Lakers no lo ve claro, pero esta tarjeta de presentación tienes que repetirla. Vais a acabar 4-0 contra OKC. Focaliza en tu contrato, Austin, por tu padre, tu madre, Gertrude, dijo Paleto interrumpiendo con una ensoñación a su agente. Eso, Gertrude, dijo el agente, que lo conocía bien. Hazme otros 30 con un 40% en triples, solo te pido eso, no la cagues, te conseguiré el contrato de tu vida.
La llamada de su vida paró y Paleto recordó su último partido el curso pasado. Sus hero balls, el público del Crypto proyectando el sueño americano de que un Johnny B. Good de la vida puede alcanzar la gloria. Así se creó América, hijo, le decía su padre mientras rockanroleaba por su habitación adolescente. La gente solo recuerda lo último que ve. El deporte no tiene memoria. Nadie iba a recordar su último partido contra Wolves la temporada pasada que lo mandó de vacaciones prematuras a Newark.
5-14, 2-10 en T3, 6 balones perdidos.
Mary Jane le despertó de la ensoñación desde el baño. Su cuerpo blanco y esculpido se recortó sobre el marco de la puerta. Cariño, estás nervioso, hoy juegas contra OKC, vas a hacerlo bien, eres un héroe, te quiero.
Paleto no le respondió. Es un tipo duro, curtido, un tío duro no responde a las nenas. Lo puedo hacer, se dijo. Entrecerró los ojos y se vio con la pelota en las manos, LeBron le da el pase, quedan 3 segundos, a 8 metros, dos abajo, lanza un triple...
Soy Paletoman.