Y la historia se repite
La gente en Colombia es muy pendeja. Cada vez que vienen elecciones esto parece una competencia de quién es más crédulo, más radicalizado y quién repite más basura como loro mojado. Y por eso cada 4 años terminamos con los mismos discursos de mierda y los mismos candidatos de mierda, alineados a la derecha o a la izquierda.
Nadie lee los planes de gobierno. A la gente le importa más que no gane “el otro bando” que realmente mirar propuestas. Y lo peor es que más allá del uribismo y el petrismo sí hay candidatos con ideas claras, concretas y aterrizadas… pero no, prefieren votar por el “amigo de Uribe” o el “de Petro” sin pensar dos veces.
Hace 8 años, el mejor plan de gobierno sin duda era el de De la Calle. El tipo la tenía clara, tenía plan de acción, estructura… pero no, la gente, por pereza y falta de criterio, dejó pasar eso y terminamos con dos pelmazos en segunda vuelta. Hace 4 años, muy a mi pesar, Fajardo también tenía el plan más coherente, claro y consistente. Y otra vez lo mismo.
Y ahora estamos en la misma historia: la gente peleando por Valencia, De la Espriella y Cepeda, cuando ninguno tiene planes realmente claros, concretos y con proyecciones serias a 4 años. Puro discurso, pura polarización, puro populismo.
La gente prefiere votar desde el odio o la competencia pendeja en lugar de informarse y elegir a alguien que proponga cambios lentos pero reales, que incluyan a toda la población y no solo a unos cuantos. Porque los problemas de salud, seguridad, desigualdad y energía no se arreglan con gritos ni con extremos.
A mí no me gusta ninguno de los 3 del top, su discurso es ambiguo y populista, puro extremo. Todos en esa línea son radicales, polarizantes, y sus propuestas no son estables sino agresivas. Eso no va a arreglar nada, va a terminar de joder una economía que ya es frágil.
Pero la gente no quiere ver que sus elecciones son pobres. Sin criterio. Sin análisis. Prefieren seguir en esa pelea absurda de bandos.
Lean. Infórmense. No sean flojos. Porque después pasan años quejándose… cuando en gran parte es consecuencia de su propia pereza y falta de criterio al votar.