Rosario Central equipo ayudado arbitralmente por el poder de la cúpula de AFA.
Lo de Rosario Central ya dejó de ser casualidad hace rato. Partido tras partido pasan cosas rarísimas y siempre termina habiendo polémicas arbitrales que favorecen al mismo lado. Penales dudosos, expulsiones exageradas, goles revisados con una vara distinta… y mientras tanto el fútbol argentino sigue mirando para otro lado como si no pasara nada.
La gente se está cansando. El hincha quiere hablar de fútbol, de jugadores, de tácticas, de goles; no de árbitros que terminan siendo protagonistas todos los fines de semana. Cuando las decisiones parecen tan inclinadas, se pierde la confianza, se mancha la competencia y se arruina la pasión de millones de personas que siguen este deporte de verdad.
No puede ser que cada vez que alguien juega contra Rosario Central termine habiendo la misma sensación de injusticia. Y no es “llorar” ni buscar excusas: es pedir un campeonato limpio, transparente y serio. Porque el problema no es solo beneficiar a un club, el problema es destruir la credibilidad del fútbol argentino.
La Asociación del Fútbol Argentino tendría que empezar a actuar de una vez. Revisar arbitrajes, exigir explicaciones y dejar de normalizar situaciones que ya son demasiado evidentes. Porque cuando el hincha siente que los partidos están condicionados antes de empezar, el fútbol pierde toda su esencia.
Y lo peor es que después se preguntan por qué la gente desconfía cada vez más. El fútbol argentino es enorme, tiene historia, pasión y talento, pero con estas cosas lo único que logran es mancharlo cada fecha un poco más.