El día de ayer me me tachaste de culero por no dar el máximo en mi trabajo, por no desgastarme por mi trabajo, generalmente te pregunto, soy culero por no querer lidiar con eso?
Imaginen que entran a un trabajo que realmente les emociona. Llegan con todas las ganas de dar lo mejor de ustedes, de esforzarse, de aportar ideas y mejorar lo que se pueda.
Pero con el tiempo se dan cuenta de algo: trabajan con personas a las que no les interesa su esfuerzo. No les importa si buscas mejorar las cosas. Incluso, son personas que han agredido a otros compañeros, que generan un ambiente pesado y que, en sus propias palabras, están ahí porque “no les queda de otra”.
Sabiendo todo eso, viviéndolo de primera mano…
¿Seguirías dando más del 100%?
¿Seguirías extendiendo tus horarios, tus recursos y tu energía en un lugar donde tu esfuerzo no es valorado y lo único que pasa es que te desgastas cada vez más?
Si tu respuesta es sí, vale la pena cuestionarlo.
Si tu respuesta es no, probablemente es lo más sensato.
Digo esto porque ayer hice un post sobre mi trabajo como maestro. Comenté que ya no voy a dar más de lo que me corresponde: no voy a quedarme más tiempo del que debo, ni cargar con responsabilidades que no son mías. No soy psicólogo, no soy trabajador social ni soy mago para resolver todo lo que está mal.
Y aún así, me cayó bastante hate.
Entonces va otra pregunta:
¿Por qué dedicarle todo tu tiempo, tu energía y tus recursos a un alumno que claramente no quiere aprovecharlo y lo va a tirar a la basura…
en lugar de enfocarte también en quien, teniendo las mismas o peores dificultades, sí está intentando salir adelante?
De verdad quiero entender:
¿por qué se espera que le des más al que no quiere, que al que sí está luchando por aprender, crecer y construir algo mejor para sí mismo?
Los leo.