Pequeña "satisfacción"
Crecí siendo la fea. Desde que tengo recuerdo, otros niños se metían con mi físico y me excluían por él.
En parte, tenían razón.
Me criaron padres narcisistas. Mi madre me obligaba a comer raciones de adulto, desde muy pequeña. A los 4 años, me obligaba a comer la cantidad que normalmente comería un hombre con mucha actividad física. Si no comía todo, habría castigo físico. Acabé por desarrollar, con los años, un trastorno alimentario que me costó mucho esfuerzo superar. Eso me hizo tener sobrepeso, desde muy temprana edad.
Mi madre también me obligaba a llevar el pelo corto y vestir con ropa deportiva. Odiaba (y odio) la ropa deportiva. Siempre sentía envidia de ver a mis compañeras de clase con sus vestidos y faldas. Con sus lazos en el pelo. Disfrutando de su feminidad. La misma que, mi madre, me negaba dejar tener a mí. Tampoco me permitía llevar el pelo largo aunque lo pedí, llorando, en repetidas ocasiones. Eso también supuso un problema y me acaban por él. Mi pelo es ondulado y ella se negaba a cuidarlo. El tenerlo corto me daba una apariencia grotesta, sumado a todo lo demás. Y, como necesitaba gafas, ella insistía en comprarme las que peor me quedasen. Muchas veces, extraños me confundían con un niño...
Mi padre, por su parte, me hacía comentarios pasivo-agresivos sobre mi apariencia. Eso me creó mucha inseguridad física. A día de hoy intento luchar contra ella.
Desgraciadamente, vivo en un pueblito pequeño. El bullying que sufrí, fue sistemático y general. Incluso algunos profesores participaron directa e indirectamente en él o encubrían a los acosadores. Que los excusaran era algo normal y que me castigasen a mí por defenderme también.
Toda mi vida, me humillaron y me apartaron por mi apariencia. Pese a que me esforcé por mejorarla. Pese a que hice de todo. Pese a que desarrollé múltiples habilidades (dibujo, lectura, escritura, investigación...). Me convirtieron en una paria social solo por como me veía.
Hace un año, tras llegar a mi punto más bajo de decadencia física (pesaba 120 kg que, para mi altura, es obesidad mórbida) decidí cambiar.
Empecé una dieta de déficit calórico muy restrictiva. Invertí dinero y esfuerzo. Dió fruto y el resultado, a día de hoy, es gratamente visible. Peso 57 kg, en la actualidad. También he invertido en mi cabello. Uso productos específicos de cuidado a diario. Tengo rutinas planificadas. Lo tengo largo, sedoso y muy bonito, visualmente. He comprado ropa elegante y ceñida. Creo, con mucho orgullo, que soy la mejor versión de mí misma que nunca imaginé ser.
Ahora viene la cuestión. Mis acosadores, cuando me ven, siguen mofándose o mirandome mal. Me siguen tratando como escoria. Pero yo siento satisfacción.
Los veo. Los veo como verdaderamente son.
El tiempo los ha tratado mal, a pesar de estar a mediados de sus 20 años. La mayoría parece muchísimo mayor. La vida de excesos y de popularidad, alcohol y sustancias les pasó factura. Están calvos y obesos.
Algunas de mis acosadoras han perdido su figura esbelta y ahora están más gordas de lo que yo estaba cuando me acosaban. Sus facciones agraciadas se han deteriorado y puedo afirmar que son menos atractivas que yo en la actualidad (y eso que sigo sin considerarme objetivamente atractiva a mí misma).
Hacer una comparación real y objetiva de nuestros estados actuales me crea muchísima gratificación. Es como comprobar que el castigo divino, karma o lo que sea llega para gente malvada y superficial como ellos. Y siento un pequeño placer oculto al observar su decadencia física actual.
Alguien más ha vivido o notado esto con sus acosadores o la gente que le hizo la vida imposible y discriminó por su físico durante su adolescencia o juventud? Si es así, cómo os sentís al respecto? Sentís indiferencia, felicidad o compasión por ellos?