Soy Mamá caliente 2
Hola personas de Reddit, gracias por sus buenos comentarios en mi anterior publicación.
Aprovecho para aclarar una situacion mencionada en un comentario que me hicieron en otra comunidad aqui en Reddit donde se critica que no debi de entrometer a mi hijo en lo que estoy viviendo, quiza haya sido lo mas idóneo, tal vez debi ser como otras mamás las cuales viven una doble vida, una santa en casa y una promiscua en la calle, y creanme si lo pense hacer, sin embargo la diferencia irrefutable entre la realidad y la ficción es la cogerencia; me refiero a que desde un principio mencione que mi hijo y yo llevamos una relación muy cercana desde siempre, dada ausencia de mi esposo y su lejanía en dias de descanso mi hijo empezó a acompañarme a todos lados, a ayudarme en casa, etc. ¿Como de un dia para otro le iba a decir, “sabes que? ya no quiero que vallas conmigo” o directamente tener esa doble vida si mi hijo me acompaña en cada aspecto y yo misma se lo he agradecido, creo que no es necesario ser detective para darse cuenta que hay algo detras de ese cambio de actitud repentino, es por eso que necesitaba que mi hijo supiera de mis deseos y planes, pues es mejor que él me dijera que cosas me permitiria y cuales no a que me descubriera (y lo habria hecho tarde o temprano), y perdiera todo lo bueno que tengo en la vida de golpe.
En contra parte, lo ficticio; hay un relato/novela “erotica” que lei hace poco (no recuerdo el nombre), trata de un chico el cual narra ser el complice, incluso el favorito confesó de su mamá sobre la hermana de dicho muchacho, sin embargo en la historia se narra muy lejos de serlo (ella va sola a juntas “semanales”, él no va a buscarla aun siendo muy noche, ella va a tomar él con un parroco sin tratar de que su hijo sea parte del plan, ella le dice que salir de casa es su unico alivio cuando siendo “tan cercanos” es algo que él ya deberia saber) dando lugar a la infidelidad de parte de la mamá e incluso a mi parecer, la burla moral de parte de ella a ese supuesto hijo tan amado.
Una disculpa por esa introducción tan lejana al fin de esta publicación.
Después de hablar con mi hijo sobre mis deseos de manera muy por encima y que él las aceptara, me quedé en la cocina a lavar los trastes mientras que él se fue a su habitación.
Una parte de mi se sentía aliviada, otra estaba dudosa y otra más estaba anhelante.
Me aliviaba saber que mi hijo aprobaba que su madre fuera una caliente, pero tenía dudas sobre qué era lo que acepto, ¿que pudiera vestirme atrevida? ¿Que coqueteara con hombres? ¿Me podría acostar con quien yo quisiera? También tenía la duda de como empezar, es decir no era como que saliera de casa en ese instante y me acostara con el primer hombre que viera, o fuera a la casa de mi vecino a pedirle un poco de azúcar y resaltar mis chichotas en su cara, tampoco pensaba en solo salir vistiendo sensual.
Lo que sí sé es que deseaba poder probarme, tomar todo aquello que mi cuerpo pedía pero ahora sin la necesidad de esconderme… Uff, mi coñito me escurría de pensar que mi hijo sabía lo caliente que andaba su mamá y la posibilidad de que él me viera en los diferentes escenarios del erotismo.
Después de terminar de lavar, fui a mi habitación, preparé ropa para bañarme, fui al baño, me desnudé, me metí a la ducha y abrí las llaves, todo esto mientras que en mi mente pasaba los escenarios deseados como ir por la calle con unos leggings lo suficientemente ajustados como para dar cuenta del tamaño y forma de mis nalgas, muslos y mi pubis, un corset que me permita no llevar brasier y a su vez la presión de la prenda hacia mi cuerpo haga resaltar mis enormes chichotas. Con todo ello sentiría las miradas descaradas y deseosas hacia mi cuerpo, coquetearia y me insinuaria, en este escenario me daba la opción de ir con mi hijo en un contexto cotidiano como ir al super a hacer el mandado o ir sola por la calle sin más propósito que el de putear.
Mientras mi mente maquinaba fantasías mis manos enjabonaban mi cabello, luego mi rostro y mi cuerpo, sé que no lo estaba haciendo bien, mis deseos dirigía a mis manos hacia mis tetas y entrepierna, los pocos instantes de cordura evitaban la masturbacion hipnotica pero no era suficiente para que alguien en la puerta no se diera cuenta de lo viscosa que estaba…
¿Vi, bien..? ¡Santo Dios! Olvide cerrar la puerta del baño, la deje entreabierta, por abandonarme a mis fantasías no cerré, no lleve conmigo al baño mi ropa, y entre el marco vi una sombra.
Mi coño jugoso está escurriendo al sospechar que Jose, mi hijo me pudo estar o me está espiando. ¿Qué haría una buena madre? Tal vez salir hacia mi habitación, secarme y vestirme, hablar con él. ¿Qué hace una madre caliente y puta? Cerrar los ojos y simulando no enterarse que su hijo la está viendo, tomar jabón, esparcirlo con sutiles movimientos sensuales haciendo énfasis en mis grandes, ovaladas y pesadas mamas, en mis nalgas carnosas, en mis muslos, tomó el pelambre de mi pubis mientras abro la boca dejando escapar el aliento y un gemido ahogado, quiero, solo quiero lavar ese lugar, pero el dedo medio se estira rozando mi raja.
Mi mente se fue unos instantes, pero vuelve justo para evitar que mi exhibición “sutil” se vuelva más descarado.
Me quito el jabón dejando que el agua vuelva a caer sobre mí, recuerdo que olvidé mi ropa y toalla en mi habitación así que ahora toca debatir conmigo misma si salir mojada hasta mi habitación, si le pido a mi hijo que me alcance la toalla y esperarle en la puerta o parada bajo la regadera pretendiendo querer evitar que el me vea encuerada.
“¡Jose, cariño!”, gritó de pronto sin premeditación.
Escucho los pasos apresurados de mi hijo yendo a su habitación, me pareciera que el sonido que emite es más el aire que se aparta ante su sigilo.
“¡mande má!”
El corazón me está latiendo a puñaladas y la mente me reclama el atrevimiento,
“¡Cariño, olvidé mi toalla en mi cama, ¿me la puedes traer? por favor!”
Escucho nuevamente sus pasos, esta vez el chirrido de sus tenis delatan un caminar normal.
Golpea delicadamente la puerta para avisar que ha llegado a mi ayuda.
“pasa cariño, la puerta está abierta” mientras le digo, mal intento cubrir mis voluptuosa tetas con una mano y brazo, la otra palma la dirijo a mi entrepierna cubriendo los vellos púbicos, que tonta, olvide completamente la cortina que separa el área de la regadera con el resto del baño.
Mi hijo entra y al “notar” que estoy desnuda frente a él se gira dándome la espalda mientras estira un brazo para que yo tomé la toalla, pero aún está lejos de mi alcance.
“No la alcanzó cariño, mira, toma la toalla y extiendela frente a ti y da unos pocos pasos así no me verás y podre tomarla”.
Jose hace, yo apenas tomó la toalla y me cubro con ella, mi hijo sale y yo me encargo de secarme, ir a mi habitación y vestirme mientras me reprocho el atrevimiento que tuve, y es que se debe ser muy puta para exhibirse frente a tu propio hijo, me siento avergonzada.
No salí de mi habitación hasta la tarde noche ya que tenía que preparar algo para cenar, aun así trato de evitar mirarle.
***
Al día siguiente me levanté temprano, me puse leggings, tacones y el corset, trate de salir rápido, sin hacer mucho ruido aunque los tacones me delataban.
“¿vas a ir a correr ma?” me pregunta mi hijo casi con un grito desde su habitación.
Estoy nerviosa al verme descubierta, “si cariño”.
Quedamos unos minutos en silencio hasta que lo oigo correr desde su habitación hasta bajar a la sala donde me encuentro.
“¿Por qué no me avisaste que ya te ibas?” Me cuestiona mientras me inspecciona de arriba a abajo con la mirada.
“¿Vas a ir a correr con tacones y corset?”
“Este, no. Bueno si… No correr exactamente, quiero caminar, mientras pienso, ya sabes, a veces es bueno desconectar, también porque planeaba pasar a comprar algunas cosas”.
José baja la mirada.
“Supongo que es por eso que no me avisaste que ya te ibas y no me pediste que te acompañara de compras”.
Se gira y se dirige con paso lento hacia las escaleras. Aunque no le puedo ver la cara, sé que está triste y eso me rompió el corazón.
“Cariño, ¿quieres venir conmigo?”
“No, ve sola”.
Su respuesta me quiebra aún más.
Camino hacia él tomándolo del brazo.
“Vamos, perdóname por no decírtelo pero… Creí que seguías dormido”.
El me mira y en sus hijos le veo decirme mentirosa.
Me abrazó en su brazo e inevitablemente mis tetas se aprietan a él.
“Vamos cariño, acompáñame a caminar”, le digo mientras lo jalo, hacia afuera de casa, que aunque se resiste logró convencerlo.
Mientras caminamos con dirección al parque, él nota cierta torpeza de mi parte en el arte de caminar con tacones.
“¿Pero si sabes caminar con eso?” pregunta burlón.
“Cállate, vez que apenas me anime a desempolvarlos”, contestó a punto soltar a reír. “Y luego preguntas por qué no te quería traer, caray”.
“Si quieres me regreso”, advierte.
“Tu que te regresas y verás a tu madre correr como Jack Sparrow detrás de ti”.
“Eso sería interesante de ver”.
Cerré mi mano en puño y golpeó su brazo, “no seas tonto, me harás perder el glamour, mejor tómame de la cintura por si me caigo puedas sostenerme”.
Tomó su mano y la pasó por detrás de mi colocándola en mi cintura… Un poco más abajo para ser cintura, en mi cadera para ser más precisa.
Sentir la mano de mi hijo ahí me hace contonear más mis nalgas con el deseo de que él las cienta moverse, mientras caminamos noto las miradas en mí, mi hijo y yo seguimos tonteando mientras intuyo que más de uno le tiene envidia y desea ocupar su lugar.