A veces lo envidio. Él está preocupado porque rompió un dron; le habían dicho que no lo volara tan lejos y solo se cayó. Aún funciona, solo se dañó una pieza que probablemente tenga solución. Mientras tanto, yo estoy preocupada porque mi mamá me acaba de decir que ya no tenemos dinero ni para la comida ni para que yo pueda seguir estudiando.
No creo ser una mala persona; quizá solo siento un poco de envidia al ver que él puede preocuparse por un aparato, mientras yo temo que mi futuro se vea truncado. He trabajado y he vendido contenido para poder aportar a la comida y a la escuela. El dinero en casa ya no dura, las distancias son más largas y los gastos han aumentado mucho.
Cien pesos al día pueden parecer poco, pero para mí representan esfuerzo y sacrificio. Incluso hemos tenido que dejar de comer alguna vez para cubrir los pasajes. Y ahora, ni siquiera contamos con esos cien pesos.