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Una conversación filosófica entre dos amigas

contexto:

Esta conversación toma lugar en capítulo 17 de mi novela. Dos amigas tienen poderes. La protagonista que narra la historia puede leer la mente. Cualquier comentario sobre la narración, diálogos, personajes o del tema del que hablan en sí es bienvenido. Muchas gracias.

¿Por qué la gente hace lo que hace? Hasta ahora mis escasos conocimientos de los pensamientos me llevan a una regresión interminable de deseos y creencias. Un estudiante quiere hacer ejercicio, ¿por qué? Porque quiere verse bien. ¿Por qué? Porque quiere ser atractivo para las chicas. ¿Por qué? Para conseguir novia, ¿por qué? Porque le gusta (y probablemente quiera acostarse con ella) y cree que eso lo hará feliz. Tal vez todo se reduzca a eso, a que en el fondo los seres humanos no somos tan distintos de los animales. La raíz de todas nuestras acciones nace del deseo de gozar de algo, el deseo de ser felices.

No se lo comento a Rebeca, sino a Nova, unas horas más tarde cuando nos libramos de nuestras tareas.

Estamos en la orilla de uno de los tres riachuelos que alimentan el lago. Nova se recuesta sobre la hierba mientras yo meto los pies doloridos en el agua para refrescarlos. Las cigarras cantan ocultas entre la hierba y los mosquitos zumban en protesta por el repelente que nos hemos puesto. Hemos colocado una cesta de panecillos de mantequilla entre las dos, cortesía de Rebeca y Blanca, esta última por haber brindado la leche.

—¿Qué opinas de Rebeca? —me pregunta Nova—. ¿Ya te contó su historia de cómo llegó a Green Spring?

—Lo hizo. Vaya capricho del destino. Me pareció una persona inteligente y con mucha pasión por lo que hace. Hasta consiguió que reconsiderara mis planes de carrera.

—¿Ah, sí? ¿Por qué?

—Antes yo quería ser trabajadora social como mi madre, pero después de adquirir mis poderes ya no estoy tan segura.

Entonces redirijo la conversación hasta plantear mi hipótesis de que todas nuestras acciones nacen del deseo de ser felices.

—Somos unos egoístas —concluyo—. Nadie hace nada si no obtiene un beneficio.

Nova permanece en silencio mucho rato después de terminada mi disertación sobre la oscura naturaleza humana. El sol desparrama sus últimos rayos sobre las colinas. Dentro de poco oscurecerá. Nova toma el último panecillo de la cesta y me lo ofrece. Yo lo rechazo. He comido tantos que, si como uno más, corro el riesgo de explotar. Nova le da un bocado. Se toma su precioso tiempo masticando. Traga.

—Tú no crees eso —resuelve—. Eres demasiado inteligente para creer en un razonamiento viciado.

—¿Y qué tiene de viciado? —insisto—. Toda acción viene de un deseo egoísta.

—¿Qué hay de las personas que ayudan a los demás?

—Lo hacen por diferentes motivos. Tal vez quieran ganar reconocimiento o un beneficio. Por ejemplo, los estudiantes que hacen de voluntarios saben que podrán incluir su servicio en aplicaciones para la universidad.

Nova guarda silencio unos segundos.

—¿Qué hay de las personas que se sacrifican?

—Es lo mismo. Lo hacen porque es lo que se espera de ellos. En una película de zombis, aquel que se enfrenta a la horda para ganar tiempo a sus compañeros y es mordido o comido en el acto, es un héroe. Esa persona prefiere morir siendo un héroe que vivir como un cobarde. Sus acciones dependen de cómo es percibido por sus compañeros, no de que ellos se salven. En cambio, aquel que corre para salvarse a sí mismo sin detenerse a ayudar a quien se ha caído es un cobarde y una mala persona.

Nova frunce el entrecejo.

—Entonces estás diciendo que una persona, al no ser egoísta, ¿está siendo egoísta?

—Sé que se oye tonto, pero así es.

—No es que sea tonto, es una tautología. ¿Sabes lo que es?

—Sé lo que es una tautología —digo—. Mi papá es abogado.

—De acuerdo. Disculpa. Bueno, dices que todas las acciones vienen de un deseo, el de ser felices o buscar el placer, y que por eso todas nuestras acciones son egoístas, porque surgen del beneficio de uno mismo antes que el de tu prójimo. De acuerdo, es cierto. Todos hacemos algo porque nos da placer o porque creemos que a largo plazo nos hará felices, pero eso no nos hace egoístas. Simplemente demuestra que hay deseos egoístas y deseos altruistas, y dependiendo de cuál elijas, en eso te conviertes. En el horrible escenario de los zombis que expusiste, ambas personas actúan en base a un deseo. Hasta allí las dos estamos de acuerdo. Pero la diferencia es que uno huye para salvarse mientras que el otro ayuda a los demás. Si lo que tú dices es cierto, que somos egoístas por actuar en base a nuestros deseos, entonces no podríamos diferenciar entre las acciones de quien escapó de los zombis y quien se quedó a ayudar. Pero resulta que sí podemos. El héroe es una persona menos egoísta que el que optó por salvarse a sí mismo, incluso si el héroe actuó porque no podría vivir consigo mismo pensando que, de haber hecho algo, los zombis no se habrían cenado a sus amigos. El problema no es que sea imposible evadir la conexión entre nuestros deseos y nuestras acciones. El problema es que no siempre podemos refrenarnos de actuar en base al peor de nuestros deseos. Tal vez haya algunos que elijan salvarse en lugar de arriesgarse a ser devorado vivos para salvar a su grupo, pero hay personas que estarían dispuestas a sacrificarse. Eso es importante porque indica que, aun cuando las personas estemos predispuestas a obrar egoístamente, aquellos que no lo hacen representan la esperanza de que es posible imponernos a nuestra naturaleza y hacer lo correcto. Somos seres humanos. Somos imperfectos. La cuestión no es si cometeremos errores, porque ya sabemos la respuesta. Y no será uno, sino muchos. La cuestión es, ¿qué haremos para repararlos? ¿Qué haremos para ser mejores personas?

Ahora soy yo quien guarda silencio. El sol ya se ha ocultado dejándonos en la penumbra. Al coro de las cigarras se une el de los grillos. Saco los pies del agua y los dejo secarse al aire. Nova me ha dado una perspectiva diferente. Tiene razón. No se trata de los deseos, sino de nuestra capacidad de elegir. ¿Se traducirá también a los pensamientos? Tal vez pueda pensar en hacer mal a alguien cuando estoy enojada, pero un pensamiento es solamente eso, un pensamiento. Si no actúo, no se hará realidad. Tal vez Nova tenga razón y las personas no sean hipócritas por pensar en algo y actuar diferente, al menos no todas. Y como dice, los seres humanos tenemos nuestras fallas, que fue más o menos lo mismo que dijo el psicólogo Noah cuando me explicó que los humanos no podíamos evitar mentir y que decir toda la verdad sería hasta contraproducente. «El mundo no es blanco y negro», dijo. «Está teñido de grises». Son nuestras decisiones las que importan.

Tal vez me haya precipitado al juzgar a las personas, especialmente a mis padres, mis amigas, Matt.

—¿Sabes? No sabía que una vaquera tuviera pensamientos tan profundos —digo al cabo de un rato.

—¿De qué hablas? Tú fuiste la que lo sacó a colación.

—Sí, pero es evidente que tú ya llevabas tiempo pensando en ello o no habrías podido darme una respuesta tan elaborada.

Nova se encoge de hombros.

—Supongo que la calma del campo y el montón de tiempo libre por falta de amigos propician la divagación —dice la parte de amigos como si fuera una broma, pero alcanzo a notar un leve cambio en su voz. Continúa—. Y todavía no te he dicho el mayor problema de tu razonamiento.

—¿Ah, no? ¿Y cuál es?

—Das por sentado que nuestro mayor incentivo es la búsqueda del placer y la felicidad. Pero no es así. Hay algo que valoramos aún más que la felicidad.

—¿Y qué es?

—Nuestra libertad, la libertad de elegir y equivocarnos, aunque conlleve un gran sufrimiento.

Las últimas palabras de Nova flotan en el aire. La miro de soslayo masticar el último trozo de su pan. Sus ojos verdes miran hacia el lago, su cabello suelto reposa sobre sus hombros. ¿Quién hubiera dicho que la mente de esta chica aguardara tales pensamientos filosóficos?

—Oye, Claire, ¿crees que nos hayan dado nuestros poderes para ayudar a la gente? —pregunta Nova de pronto.

—¿Te refieres a ayudar a la gente así como en: «me voy a Las Vegas y me hago rica leyendo la mente en partidas de póker y después ayudo a la gente cuando me atasque de dinero»? Porque me parece un excelente propósito.

—¡Ya! Estoy hablando en serio —dice ella dándome un golpecito en el hombro.

—¡Y yo también! Cuando ganemos millones en el casino, abriremos una organización para ayudar a los pobres, a los indigentes y a los animales abandonados.

—Empezar en la escuela —intercala Nova haciendo caso omiso a mi disparate—. Ayudar a los alumnos. Es como lo comentamos. Podrías leerles la mente y averiguar cuáles son sus problemas.

—«Un gran poder conlleva una gran responsabilidad» —recito con voz grave imitando al tío Ben de Spiderman. Me río, una risa breve extinguida por la súbita expresión gélida de Nova—. De acuerdo, no más bromas. —Suspiro—. ¿De verdad crees que por eso obtuvimos nuestros poderes? ¿Para evitar que alguien como Amy Vega repruebe?

—No quisiera admitirlo, pero estoy empezando a creer que obtuvimos nuestros poderes sin una razón en especial, y quien sea quien nos los haya dado (si fue un alguien) deja a nuestra disposición cómo usarlos.

—Y crees que darles el mejor uso es asegurarnos de que Amy vaya a la universidad.

—¡Claire, esto es serio! —Nova se levanta del pasto como impulsada por un resorte. Una vez de pie, camina de un lado a otro. No recuerdo haberla visto así de alterada—. Existen tantas cosas malas en el mundo: hambre, pobreza, enfermedades. Y si eso no fuera suficiente, nosotros lo empeoramos con nuestra falta de empatía. Criticamos, ofendemos, insultamos, ignoramos, sobre todo en la escuela, donde muchas de estas cosas pasan desapercibidas. Si tenemos el poder de intervenir, ¿por qué no hacerlo?

Me equivoqué. Nova no está alterada. Una persona alterada es alguien que está nervioso, asustado o furioso. Nova está emocionada, inspirada, decidida. Lo sé sin leerle la mente. Sus ademanes, el tono de su voz, la intensidad de su mirada, hablan por sí mismos. Medito en su discurso. ¿Ayudar a nuestros compañeros de la escuela, incluso a nuestros enemigos? No me lo parece.

—Hablas como si merecieran nuestra ayuda —digo con voz avinagrada—. Pero tú no los conoces. No todos merecen ni quieren nuestra ayuda.

—Pero eso no nos corresponde ni a ti ni a mí —insiste Nova—. Es como un médico. Un médico ayuda a sus pacientes, sin excepción. No se detiene a pensar si la persona que se desangra en su mesa merece ser salvada. A nosotras nos otorgaron poderes y, hasta donde sabemos, nos han dejado la opción de cómo usarlos. Opción uno: para nuestro propio beneficio. Usamos nuestros poderes para explotar a los demás. Opción dos: no hacemos nada. Seguimos con nuestras vidas como si nada hubiera pasado. Opción tres: usamos nuestros poderes por el bien mayor, para ayudar a los demás. Tenemos la oportunidad de marcar la diferencia. Es en momentos como este en los que los héroes de la historia, los revolucionarios, se vieron enfrentados ante una decisión que cambiaría para siempre el curso de la historia. —Nova me extiende la mano, sus ojos fijos en los míos—. ¿Qué me dices, Claire? ¿Me ayudarás a hacer del mundo un lugar mejor?

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u/Greenspring19 — 8 hours ago