No creí decir esas palabras, pero me salieron tan del alma que me sentí completamente identificado con la frase. En ese momento entendí que aprendí que si no siento amor ajeno es porque no valgo. Irónicamente, tengo familia, amigos, muchos ofrecen su hombro por si alguna vez lo necesito. Aun así, no me siento con la confianza de decirle a nadie realmente lo que pienso, lo que siento.
Me he protegido tanto del mismo que ya no se como salir de aquí (el muro que yo mismo construí, aislándome del exterior), ni siquiera se si sabría recibirlo, asumiendo que alguna vez lo tuviera claro está. O darlo, en el peor de los casos. Aunque lo anhele con todo mi ser desde hace mucho tiempo.
No me gusta mi vida, no me gusta lo que hago ni como me siento al respecto. Al mismo tiempo no tengo ganas de hacer absolutamente nada, pero también me siento mal por lo mismo. Me siento un mueble en mi propio hogar. Un parasito que solo le está arrebatando oxígeno a otros. No me gusta que me siento insuficiente, indigno, incapaz de ser feliz, de tener paz, pero tampoco hago nada por cambiar mi propia realidad. Como estar atrapado en este bucle, ser consciente, y aún así seguirme hundiendo cada vez más.
Me siento tan profundamente solo que lo único que creí que podía hacer mi vida menos miserable no lo ha hecho (conseguir amor en otra parte, otra persona) y muy probablemente, tampoco lo hará. Lo que me hace sentir peor con el paso del tiempo