En mi hisotria personal.. la imaginación es capaz de llevarme a lugares impensados... Cuánto poder tiene nuestra imaginación? Creen que es capaz de hacernos sentir aquello sobre lo que fantaseamos? puede acelerarnos el pulso?
El dolor de cuello me impide encontrar comodidad en el respaldo de la butaca del tren, trato de mover mi cabeza de un lado a otro para ver si logro sentirlo más distendido, me abruma, son muchas cosas... siento mi mente a mil, no para entre todo lo que se que tengo que hacer y sin embargo se cuela entre mi check list mental el pensar cuando lo voy a ver, las cosas pendientes en casa, saco cuentas de cuantos días o meses faltan, y no olvidarme de llamar al contador, pero carajo que me importa? la cabeza me explota, pero no puedo evitar que salga de la nada su cara, su nombre en medio de mis “razonamientos”, cierro los ojos, trato de respirar profundo, la presión en mis sienes se torna punzante, me reclino.. apoyo el costado de mi cabeza contra el respaldo... y comienzo a ver difuso... una neblina y por un momento cierro los ojos, todo se detiene pero algo persiste... resiste... y algo me alerta, un aroma, un perfume particular, es una mezcla de madera, almendra y cuero, una esencia formada por un vaho de dulzura y sensaciones en la piel de momentos que quedaron grabados a fuego
SU perfume. me desequilibra, su boca en mi frente .. me abstrae tenerlo en frente incluso de su presencia .. pero vuelvo, y siento su mano atrás, en mi espalda baja, subiendo muy lento, siguiendo la línea de mi columna suave pero sin parar hasta mi nuca... mientras con la otra mano apoyada en mi pecho, en el centro como queriendo tranquilizar los latidos... como queriendo fundirla con mi piel
Siento acelerarse mi pulso, quiero que de una vez me bese y saber si es producto de mi imaginación pero aun si asi lo fuera la proximidad que me acelera el pulso es más muchísimo más de lo que espero. De pronto abre sus labios y baja a besos sobre mi cara: besos húmedos, lentos. Mejilla, mandíbula, mentón y hasta la comisura derecha de mis labios, se detiene ahí… pone pausa. Expectante contengo la respiración, pero aun así lo quiero más cerca, lo atraigo desde el cinturón, fijo su proximidad anclando mi otra mano a su dorsal... Se extrema la urgencia y sin saber si es su respiración o la mía en un arrebato de deseo tomo su labio superior en un tímido mordisco... e interminable: me paraliza y recorre el cuerpo una vibración familiar pero siempre excitante… un momento lo suficientemente largo como para perderme y no poder volver pero tan corto como para intentar sellarlo y revivirlo en sueños cada vez que lo necesito, cada vez que lo anhelo…