Fascistas en la radio
El martes estaba yendo en taxi al pediatra de mi hija, y el taxista estaba escuchando una radio demasiado popular en mí provincia. Estaba hablando con un oyente que tenía una hija que, cuando nació, le detectaron cocaína en sangre. Algo realmente muy triste. El oyente agrega que a la madre de esa nena le quitaron otros 2 bebés por el mismo motivo. Y concluía diciendo que la justicia no lo ayudaba. Desconozco el contexto, así que no puedo opinar al respecto.
El locutor termina la llamada, y emite su opinión. Algo así como que debería existir alguna forma de prevenir que mujeres como esas puedan concebir. Así nomás, sin agua va, sin sonrojarse, sin miedo. Este hombre, que es escuchado por miles de personas en esta provincia, opinando que hay que controlar los cuerpos de las mujeres adictas, para evitar que tengan hijos. Con qué criterio, vaya una a saber...
Y esa es la mentalidad que daña. La del cortoplacista, del miope, del macho que te lo soluciona con alambre. También es la mentalidad que está proliferando, y quizás eso sea lo más peligroso. Cada vez tienen menos reparos a la hora de emitir esas opiniones fascistas. Porque sí, decir que a la mujer adicta hay que esterilizarla u obligarla a hacer algún tratamiento anticonceptivo, sin importar los deseos de esa mujer, es fascista. Decir que esa mujer jamás debería recuperar a sus hijos, es fascista. Y cada vez vivimos en una sociedad que no solo es más fascista, sino que está llena de personas que cada vez tienen menos miedo de ondear sus banderas ideológicas.
Y no es casualidad que en el mundo estemos viendo esto, y quizás empeore antes de mejorar. No es invento mío que la sociedad es como un péndulo, y nos estamos yendo más hacia la derecha más rancia y fascista. Sólo espero que, cuando mí niña sea un poco más grande, nosotras, las mujeres, hayamos logrado luchar un poco más, mejorar un poco más, amar un poco más. Y que esos hijos de puta sean castigados de forma pública, como le corresponde a todo fascista.