Durante casi 5 años trabajé directamente con una persona que tenía una forma de liderar muy basada en el control y la manipulación. En ese momento no lo veía tan claro, pero con el tiempo empecé a notar que muchas situaciones no eran normales.
Al inicio lo interpreté como exigencia o “alto nivel”, pero poco a poco se volvió algo más personal. Había cambios constantes de indicaciones, reproches por cosas que antes estaban bien, y una sensación continua de que nada era suficiente. También había momentos donde parecía que todo dependía de su aprobación, incluso decisiones pequeñas.
Con el tiempo eso empezó a afectarme más de lo que pensé. Dejé de confiar en mi propio criterio, empecé a dudar de decisiones que antes tomaba con seguridad y vivía con una sensación constante de tensión. Me acostumbré a estar alerta todo el tiempo, tratando de anticipar reacciones o evitar conflictos.
Lo más complicado es que no me di cuenta en el momento. Normalicé muchas cosas y seguí funcionando así durante años.
Hoy esa persona ya no es mi jefe directo, pero sigue en la organización, y noto que todavía me genera reacción: a veces enojo, a veces confusión, y muchas veces me sorprendo pensando en lo que dice o hace más de lo que debería.
Ahora que lo veo con distancia, también me doy cuenta de que en esa etapa tomé decisiones importantes (incluso económicas) desde un estado más reactivo que racional, como si estuviera en modo supervivencia.
Me cuesta trabajo saber hasta qué punto eso sigue influyendo en mí hoy.
Pregunta:
¿Alguien más ha pasado por una situación laboral así y ha sentido que después le cuesta recuperar la claridad para tomar decisiones?