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2. El fascismo contra la República.  El impacto de la casualidad

2. El fascismo contra la República. El impacto de la casualidad

Debo confesar mis propios fallos iniciales: los que figuran en la tesis que llevó a la publicación de La Alemania nazi y el 18 de julio. Al principio, me sentí confortado cuando, al año siguiente, apareció la obra seminal de John F. Coverdale, La intervención fascista en la guerra civil española (Alianza). Fue fruto de una tesis doctoral dirigida por el entonces muy enaltecido profesor Stanley G. Payne (a quien tengo la intención de referirme más avanzado en este relato). Me impresionó la noción que Mussolini había seguido un camino muy diferente al de Hitler.

En lo de la conspiración que aquí nos ocupa me pareció extraordinariamente importante la obra de Ismael Saz (Mussolini contra la II República. Hostilidad, conspiraciones, intervención) publicada en 1986, Descifró prolegómenos muy diferentes. Se encuentra en internet a precios que oscilan entre los 9 y los 160 euros.

Sin embargo, lo que más hizo mella en mí fue el libro de Pedro Sainz Rodríguez que apareció en 1978 (Testimonio y recuerdos). No fue una obra de historia sino una reflexión autobiográfica. Algunas de sus afirmaciones levantaron gran polvareda, en especial la noción de que varios eminentes conspiradores monárquicos habrían firmado un acuerdo secreto con Italia en las gradas del Congreso de los Diputados a principios de julio de 1936. O la de que sus compromisos (un tanto difusos) con el fascismo se había encargado de transmitirlos un agente italiano a Roma que llegó con retraso. Como he contado en mis propias memorias, salí en defensa de Sainz Rodríguez en las páginas de un semanario de la época cercano al PCE. ¡Inocente de mí!

Cuento estos pormenores para señalar cómo pueden cambiar las opiniones sobre el pasado por parte de un historiador en la medida en que aparecen nuevos documentos que destrozan afirmaciones anteriores.

En mi caso fue a causa de la lectura de dos libros. El primero de un historiador danés amigo mío (Morten Heiberg, Emperadores del Mediterráneo. Mussolini, Franco y la guerra civil española, 2003). El segundo una biografía, Juan March, de una historiadora de reconocido prestigio; la profesora Mercedes Cabrera Calvo-Sotel0, ex ministra. En tal obra mencionaba un contrato firmado con Italia en los comienzos de la guerra civil.

No guardo dicho libro (enviado a la biblioteca de la Facultad de Historia de la UCM). Sí recuerdo que por entonces no me sentía demasiado bien (dos semanas después tuve que ingresar en urgencias en un hospital). A pesar de todo pude comprobar que no se trataba de un solo contrato sino de cuatro. Un amigo, Raul López Renau, me lo había comunicado previamente tras haberlos visto en el correspondiente archivo.

Tal circunstancia cambió de manera radical lo que terminaría siendo mi interpretación de los orígenes de la guerra civil. Se debieron a la reacción de la Italia fascista en respuesta a las llamadas de auxilio por parte de toda una amalgama de todavía enaltecidos “patriotas” desde Francia y España.

Por aquel entonces, bajo la dirección del profesor Francisco Sánchez Pérez, un grupo de amigos del coronel y profesor de la Universidad de Barcelona Gabriel Cardona, andábamos preparando un libro en su homenaje. Me encargaron el capítulo dedicado a los factores extranjeros en la conspiración. Me había concentrado en el caso alemán pero también incorporado las aportaciones de Saz y de Heiberg. La lectura de los cuatro contratos me hizo cambiar radicalmente y me condujo por nuevos derroteros.

En un portátil redacté en el hospital una nueva versión del capítulo. Cuando me dieron de alta escribí la final que es la que figura en Los mitos del 18 de julio, publicado al año siguiente (2013), dirigido por el profesor Francisco Sánchez Pérez. Participaron destacados historiadores y amigos de entre los cuales ya faltan dos, mi siempre añorado Julio Aróstegui (que me incitó a volver a la UCM), y el padre Hilari Raguer, que se ocupó de la Iglesia católica española.

Esta es, resumido brevemente, el comienzo de mi interés en el tema que iba a convertirse en una de mis ocupaciones futuras. También, no lo oculto, el que más esfuerzos me ha costado.

(continuará)

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u/ConcernNice7203 — 2 days ago

Las derechas españolas han asumido la posibilidad de que Sanjurjo, en su viaje a Berlín, concertara ya una ayuda militar para la sublevación. En una de sus biografías se reconoce sin problemas que habló con Canaris y que esta reunión “y otras consultas bastaron para asegurar no solo la ayuda alemana en caso de que esta fuera necesaria, sino la promesa de reconocimiento del Estado alemán al nuevo Gobierno que naciera tras el golpe”1 (¡ahí es nada!)!

De ser ello cierto hubieran tenido razón todas las izquierdas que desde tiempo denunciaban manejos nazis en la política española y, por consiguiente, el envío del D-APOK cambia de significación. Franco no hubiera hecho sino penetrar por el camino abierto por Sanjurjo. Desgraciadamente no hay un solo documento genuino que lo demuestre.

Hay más afirmaciones en el libro de Veltjens jr que dan que pensar. Por ejemplo, que el 9 de julio Sanjurjo pidió a su padre que tuviera un nuevo contacto con quien era su agente en Inglaterra, piloto. ingeniero aeronáutico e inventor. Se trataba de Juan de la Cierva. Lo dijo B. Félix Maiz, cuyos recuerdos -a veces muy improbables, cuando no falsos- han despistado a numerosos historiadores. Hubo un tiempo que historiadores proclives a los encantos del gobierno de la Región de Murcia lo negaron rotundamente.

Según el relato de su hijo, en aquella ocasión Veltjens decidió involucrar a Canaris en el tema (no parece, pues, que ya estuviera en el ajo: es decir, algo no cuadra). Quedó con a almorzar con él en el Herrenklub2 al día siguiente. El almirante decidió que también asistiera uno de sus colaboradores, el teniente Eberhard Messerschmidt, ya que él estaba ocupado en otros detalles relacionados con el apoyo a Franco. Esto, conviene indicarlo, es un brindis al sol. Nadie ha encontrado la menor prueba escrita y las referencias de Félix Maiz son para llorar. Mintió a lo bestia en su primera obra y lo diluyó algo en la segunda, pero no del todo.

Desde luego, es muy posible que Messerschmidt fuera un agente de Canaris. Se conocían desde, por lo menos, la aventura de la construcción de un submarino en Cádiz, saltándose la prohibición expresa del régimen de Versalles, pero luego se incrustó en la Ausfuhrgemeinschaft für Kriegsgerät (AGfK, Asociación de exportadores de material de guerra), cuya documentación, en lo que se conserva, ya consultó servidor en los archivos alemanes.

No menos cierto es que en algún momento posterior a las elecciones de febrero Messerschmidt fue nombrado representante permanente de la misma en España. Que enviara alguna que otra información a Canaris no es nada improbable (Viñas, 2001, p. 151). Pero no se ha encontrado ninguna.

La supuesta reunión en París entre Veltjens y de la Cierva trató esencialmente de convencer a Sanjurjo de la capacidad de los Heinkel 51. El hijo evidentemente ignoraba que en España en el año anterior había habido largas y prolijas negociaciones con el Tercer Reich para ver si la República adquiría material alemán. La exposición del hijo parece indicar que la noticia no había llegado a Sanjurjo, aunque sí se conocía en el mundillo de los militares y civiles españoles.

En fin, el caso es que al parecer Veltjens confesó que los Heinkel tenían una capacidad limitada pero que serían suficientes para lidiar con sus homólogos franceses. ¿Por qué franceses? ¿Por qué se suponía ya que el gobierno de París iba a suministrar aviones? Lo hizo. pero después de gran agitación en Francia y no salieron hasta agosto. Es un episodio aclarado hoy por Miguel I. Campos, después de una larguísima controversia en la literatura.

Ahora bien, en el supuesto que tuvieran que enfrentarse a cazas soviéticos muy modernos, señalaría Veltjens, habría que utilizarlos de noche, pero los aparatos alemanes tenían la ventaja de que estaban disponibles y podían salir de inmediato. Todo esto se afirma sin el menor documento de apoyo.

Veltjens jr también escribió que el 17 de junio el envío iba camino de Génova donde se cargaría en el vapor Girgenti el 6 de julio y que pasaría por Valencia el 22 (!!!) para llegar a Cádiz el 31 (!!!) de julio donde descargaría y se dirigiría a A Coruña. En este puerto también se desharía el 14 de agosto de lo que estaba destinado para Mola (sic).

El hijo y biógrafo confunde este viaje con otro que tuvo lugar posteriormente y escribió que su padre se había puesto en contacto con el general Goded en Baleares. Lo caracterizó como una decisión prudente ya que en Valencia había subido a bordo media docena de milicianos a los que hubo que parar los pies (esto sí ocurrió, pero ya lo señaló Whealey. Veltjens jr lo distorsiona). No tuvo la menor consecuencia y no hay la menor información de que llevase aviones. La embajada nazi en Madrid elevó al Ministerio de Estado una nota de protesta. Cuando Veltjens sr habló con su agente (José Ignacio Escobar) se enteró de que Sanjurjo había fallecido dos días antes en vuelo hacia España

Hace ya muchos años que el profesor Manfred Merkes puso en claro que los primeros preparativos para hacer efectiva la decisión de Hitler en la noche del 25 de julio de ayudar a Franco empezaron en la mañana del 27 en el Ministerio de Aviación y que el mismo día se ordenó a las escuadrillas de caza en Dortmund y Döberitz (próximo a Berlin) y a las de bombardeo en Gotha, Merseburg y Ansbach que eligieran personal adecuado para la futura operación.

Esta se enmascaró fingiendo la salida de las fuerzas armadas alemanes de todos los intervinientes y se les obligó a firmar sendos contratos sometiéndose a las órdenes que les diese el jefe de la expedición, el comandante Alexander von Scheele.

Lo normal, porque algo similar ya se había hecho en Italia, a principios de julio, con las tripulaciones que debían volar de Cerdeña a Marruecos y que Mussolini iba a constituir para atender sus primeros compromisos con los monárquicos alfonsinos.

También cabe notar que la segunda edición del autolibro de Veltjens jr data de 2010, en tanto que la fundamental obra de Merkes apareció en alemán en el mercado en 1969. Casi cuarenta años más tarde todavía no se había enterado de ella. Por lo demás, un servidor ya se refirió extensamente al Veltjens sr y sus trapicheos con los nazis y España en 1974.

En su papel de hacer un héroe de su padre, Veltjens jr (que al parecer vivía en Australia y publicó su libro en autoedición) no se molestó demasiado en aludir a literatura seria, salvo a Whealey, pero a quien a veces distorsionó

Nada de lo que antecede implica desprecio profesional hacia la obra de un aficionado, pero tampoco excusa el que él mostró hacia los historiadores alemanes que ya se habían ocupado de los orígenes de la intervención nazi en España.

Muy a mi pesar, pues, debo caracterizar lo más sustancial de la obra aquí comentada (el contacto directo entre Sanjurjo y Veltjens en Berlín en marzo de 1936) como un intento de explicación de lo que el viaje de Sanjurjo pudo haber contenido, pero que no contuvo. Y también quien pudo haber sido el mediador, el Infante Alfonso de Orleáns y Borbón, aunque Don Enrique Sacanell no lo mencione. Como el Sr. Veltjens no aporta ninguna prueba y comete tantos errores dejo, pues, su narración bajo 2.307 interrogantes.

De lo que hay constancia escrita es que en abril y mayo las estadísticas alemanas consignan el suministro a España de 100 y 50 pistolas ametralladoras. Se mencionaron en la Historia de la Cruzada. Mientras no se me demuestre lo contrario servidor sigue aferrado a la cuestión a que apunté en un post anterior. ¿Qué ligó al agregado militar Martínez y Martínez con la señora viuda de Sanjurjo? (A la que, todo hay que decir, Franco le negaba el pan y la sal).

Por último debo agradecer a uno de mis amables lectores que me llamase la atención sobre este libro en torno a la obra y milagros de Veltjens. Doy los detalles exactos que permitirán a cualquier interesado adquirirlo en la Amazon alemana por el precio, si no recuerdo mal, de 40 ó 50 euros, incluidos gastos de envío e, imagino, de reproducción. “SEPPL”. A Step Ahead of Politics, 2ª edición, self-published by the author, ISBN 144214582X y EAN-13: 9781442145825. Seppl es el diminutivo cariñoso en el alemán hablado en ciertas regiones de Josef, un equivalente a “Pepe”.

Me queda por explorar lo que hubo detrás de un supuesto encuentro entre el embajador Agramonte y Hitler. Es algo interesante que requiere un tratamiento diferenciado. Pero, en cualquier caso, hubo cosas más importantes que la misión enviada por Franco a Berlín.

La conspiración contra la República tuvo un componente esencial de ayuda extranjera. Por lo que se ha documentado no fue nazi, pero sí fascista y, además, de larga data. No improvisada.

Todo lo que haya llegado al conocimiento de los amables lectores sobre conspiraciones, acuerdos, manejos, etc. de la izquierda española con la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y la inminencia de una revolución comunista en España es pura filfa. Mentiras.

La sublevación de 1936 se basó en un inmenso camelo por parte de los futuros militares rebeldes y en una conspiración de larga duración y de carácter monárquico-fascista. CON LOS FASCISTAS ITALIANOS. Lo cual hay que recordar ahora cuando se aproxima el nonagésimo aniversario del 18 de julio de 1936.

La presente serie la he dedicado a la memoria de dos íntimos amigos míos ya fallecidos: los profesores Jesús Urías Valiente y Sixto Álvarez Melcón. También a ambos va dedicada la que se inicia la semana próxima.

FIN DE LA SERIE

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