Cap.-1
En el pateo de una casa se alcanza a eschuchar la misa de 8 am por la radeo como de costunbre, los frijoles estaban ya casi listos, todos los niños se encontraban ya en la escuela y los adultos en sus respectivos trabajos, solo estaban la señora Lola que regaba sus rosales, y su marido, encadenado a una silla de ruedas, parecia que todo marchaba normal hasta que un golpe en la puerta interrumpio su calma.
-Quien toca la puerta?
Pregunta Lola dirigiendose a la misma, pero
nadie contestó.
Al mirar por una pequeña abertura logro distinguir tres pequeñas siluetas que se mantenian inmoviles frente la puerta.
Lola confundida abre la puerta y se da con la sorpresa de que son tres niños no muy grandes, tal vez entre 4y 7 años pero claro como podria saberlo, sus ropas manchadas y rasgadas, con grandes moretones en sus caritas, dos de ellos heran niñas y tenian su cabello cortado a tigerasos, todos con sandalias y con una profunda mirada de haber perdido ya la esperanza.
-Quien es! Pregunta el marido
Y Lola sin tener mejor contexto mira de un lado y otro en busca de algun tutor, pero sin exito alguno. Sin más, deja pasar a los tres pequeños, les brinda un poco de agua y un pedazo de pan a cada uno.
Una vez comienzan a comer, Lola le pregunta al más grande:
-Niño cuales son sus nombres?
Donde está tu mamá?
Porque llamarón a mi puerta?
El pequeño, con una respuesta ya programada le responde temeroso:
-Mi nombre es Raul soy el más grande, después sigue Yessenia y Lupita siendo la más pequeña.
Mi mamá me dijo que tocara la puerta y despues ya no estaba.
Su nombre es Beatriz.
Lola respiro ondo, miro al cielo y susurro
-Dios te pido que me des la inteligencia para entender y aceptar lo que no piedo cambiar.
Sin asombro alguno habria terminado con su interrogación ya que aquel nombre lo conocía bien, retiro los basos y se dirigio su mirada ante los niños y su esposo solo para decir:
-De hoy en adelante estos niños estarán con nosotros, mientras se dirigía a la cocina, en eso, se abre la puerta y entra uno de los hijos mayores de de lola, le pregunta acerca de los niños y ella mientras prepara algo para que los niños coman le explicaba a Reyes uno de sus hijos mayores lo que ocurría. Al llegar la noche la gran familia ya sía en la sala para conocer a los nuevos integrantes, nadie parecia sorprendido dado la reputación que Beatriz tenía y el numerale grupo de pequeños que por alguna extraña razón hallaron refugio en aquella casa que a simple vista parecía una comunidad.
Pasaron los días, a los niños se les brindo techo, comida y estudios claro con respectiva deuda que tendrian que estar pagando diaria mente al igual que los niños que no formaban parte de la línea de sangre de Lola, de las edades no hay mucho que decir nisiquiera la misma madre lo sabria, haci que se les asignaron fechas solo para tener registro legal de ellos.
A los pequeños se les trataba con indiferencia, para la familia solo heran pequeños que tenian que servir.
Los momentos felices heran pocos pero intensos con ese trio de cabrones como les solian llamar, aveces solian juguetear con las prendas de lola, otras a policias y ladrones pero su favorita heran las escondidas.
Lupita desperto a las 5 am se puso sus sandalias, tomo un arapo que usaba como bestido, se peino acomodando su flequillo y se dirigio a la cocina para preparar el desayuno como todas las mañanas, pero apenas puso la tetera para el café cuando noto una mirada no hera algo de que preocuparse solo hera Reyes el hijo mayor de Lola, el hombre parecia tener ya la mediana edad, estatura promedio y barba, le pregunto que si le podía ayudar a preparar el desayuno ella aceptó gustosa y comenzaron.
Después de un rato lupita comenzó a montar la mesa para comenzar a llamar a la familia cuando Reyes se acercó, y tomándola de el obró y mientras se acerca para darle un beso en la mejilla susurrando:
- sabes cocinar muy bien.
Ella recibió el cumplido y procede a llamar a todos para comer.
Mientras comía no podía evitar mirar a Reyes y pensar en el hombre serio y trabajador, siempre gentil.
-En que piensas
(Pregunta Yessenia con un tono burlesco).
-En el trabajo que nos dejó la maestra.
(Contesta lupita)
Yessenia solo la mira negándo su respuesta en silencio ya que ella prefiere la calma de ser la niña educada, puntual y trabajadora que todos presumen en lugar de averiguar en que enrollo se abra metido otra vez su hermana.
Para el midió día, Yessenia tenia programado todo un itinerario de tareas pendientes asignados, alimentar a los cotorros, barrer toda la casa, lavar ropa, acompañar a Lola y su marido a escuchar la misa de 7 pm en la radio mientras tejen servilletas o remiendan ropa, por mencionar algunos.
Parecia que todo marchaba bien para la pequeña Yessenia, todos admirando su paciencia, determinación, pero sobre todo su obediencia, sin saber que en el fondo, para ella, era como estar en una cuerda floja en lo alto de un abismo, en el que, un error podría hacer todo su mundo, seguridad y concepto se una familia desaparezca para ella y sus hermanos.
Por la noche Raul se ya sía en el taller de torno de Reyes, aprendiendo a medir, cortar y perfeccionar piezas metálicas, no tenia mucho de que hablar, siempre ocupado forjando conocimiento para no volver a pasar abre.