Tengo 24 años y mi novio 27. Nos conocimos en la universidad; al inicio no funcionó, dejamos de hablar por dos años y hace unos meses retomamos contacto. Decidimos intentarlo de nuevo y los primeros dos meses fueron muy buenos: me sentía segura y él era atento, aunque en el fondo pensaba que quizá no duraría.
Con el tiempo, mis sentimientos crecieron, pero también empezaron situaciones que me generaron inseguridad. Él hablaba de otras mujeres o las señalaba cuando salíamos. Se lo expresé, pero dijo que era algo natural, así que intenté ignorarlo, aunque me afectaba. También, en espacios públicos, al inicio evitaba mostrar afecto (como tomarme de la mano) y a veces, cuando salíamos, me dejaba atrás sin darse cuenta.
Él tiene ansiedad social y se ha aislado bastante. Yo intenté apoyarlo para que retomara contacto con sus amigos. Sin embargo, luego descubrí que volvió a hablar con una mujer que le había interesado antes. Esto, sumado a cambios hormonales y acumulación de inseguridades, hizo que empezáramos a discutir más.
Cuando yo le expresaba lo que me hacía sentir mal, él tendía a culparme, mientras que cuando él se sentía inseguro por mis amistades, yo sí buscaba validarlo. El punto de quiebre fue un día en el tráfico: se quedó mirando a otra mujer mientras yo hablaba de una situación peligrosa que ocurrió cerca. Me sentí ignorada, discutimos y terminamos. En ese momento reaccioné mal y le dije cosas hirientes, lo cual reconozco que no estuvo bien.
Antes de eso, él mismo me había sugerido hablar con alguien más. Yo no tengo transporte propio, y un conocido me ayuda a movilizarme. Le conté parte de la situación para pedirle apoyo y, en un momento vulnerable, compartí más de lo que debía sobre mi relación. También salimos a comer ese día. Después, mi novio y yo volvimos a hablar y retomamos la relación, así que decidí ser honesta y contarle todo. Esto lo hizo sentir muy inseguro, especialmente porque ya desconfiaba de esa persona. Además, durante la ruptura, descargué una app para hablar con gente anónimamente, lo que empeoró la situación.
Desde entonces, hemos tenido un ciclo constante de discusiones y reconciliaciones. Yo estoy intentando trabajar en lo que hice mal y dentro de poco incio terapia, pero siento que él no está haciendo lo mismo con lo que me afecta. Está ocupado con la universidad, pero desde el inicio ha tenido el hábito de ignorar mensajes durante horas o todo el día. Lo único que le pido es un mensaje breve para saber que está ocupado, pero no lo hace. Tampoco suele contarme sobre su día, y eso me hace sentir excluida.
Él dice que le da pena porque siente que no ha logrado cosas importantes aún, pero esta dinámica me está afectando emocionalmente. No queremos terminar, el me sigue buscando, pero no sé cómo sentirme frente a sus acciones ni cómo manejar esta situación.